La segunda Gran Fiesta ¡FA! confirmó en el Movistar Arena
que
la música sigue siendo el mejor lugar para encontrarse
Más de tres
horas de canciones, cruces inesperados y un emocionante homenaje al Indio
Solari consolidaron a ¡FA! como uno de los grandes rituales culturales de la
escena argentina.
Después de haber debutado en el
Movistar Arena con entradas agotadas en diciembre pasado, la Gran Fiesta ¡FA!
con Mex Urtizberea como anfitrión y
conductor de una experiencia única, regresó el domingo pasado para confirmar
que ya es mucho más que un evento: es un espacio donde la música reúne
generaciones, estilos y sensibilidades distintas alrededor de una misma
emoción.
Con un estadio colmado y más de
tres horas de música ininterrumpida, la segunda edición volvió a demostrar que
su mayor fortaleza está en la sorpresa. Guiada por la presencia de Mex sobre el
escenario, la noche fue hilvanando encuentros impensados, canciones que
cambiaron de voz y un público dispuesto a entregarse, una vez más, a ese pacto
de confianza que define el espíritu de ¡FA!: aceptar no saber qué viene después
y dejarse llevar por la música y las emociones compartidas.
La apertura estuvo a cargo de Ivonne Guzmán, que marcó el tono de una
noche que continuó con Los Tipitos,
Candu Domínguez, Walas y Natalie
Pérez, desplegando un recorrido que pasó del rock a la canción popular y de
los clásicos a las relecturas inesperadas.
Uno de los grandes momentos
musicales llegó con Lito Vitale y su
quinteto, que recibieron a Eugenia
Quevedo para interpretar “La Alucinada” y “Zamba de amor en vuelo”, antes
de la aparición de Abel Pintos.
Juntos regalaron una emotiva versión de “Déjame que me vaya”, en uno de los
cruces más celebrados de la noche y una muestra de la libertad con la que ¡FA!
conecta mundos musicales que, fuera de ese escenario, pocas veces coinciden.
En medio del recorrido, Fleivor volvió a sorprender con su
intervención de beatbox y loops en vivo, aportando un lenguaje propio que
amplió aún más el universo sonoro de la Fiesta y recordó que en ¡FA! también
hay espacio para el riesgo y la experimentación.
El clima alcanzó uno de sus puntos
más conmovedores con Lula Bertoldi,
que interpretó “La Bestia Pop” y “Un poco de amor francés” en homenaje al Indio Solari. El Arena acompañó ese tributo con una emoción
palpable que volvió a hacerse presente sobre el final de la noche, cuando Andrés Ciro Martínez apareció junto a Luli Bass para sumarse a Los Auténticos Decadentes en “Osito de
peluche de Taiwán” y “Verano del 92”, antes de quedarse solo en escena para
interpretar una estremecedora versión de “Me matan, Limón”, transformando al
estadio entero en un único coro.
También dejaron su huella El Plan de la Mariposa con su
intensidad característica, Ángela Torres
con interpretaciones cargadas de sensibilidad, Emmanuel Horvilleur con su sello inconfundible, Piti Fernández haciendo cantar al Arena
entero y Roberto Musso llevando el
universo del Cuarteto de Nos al
corazón de ¡FA!, en una noche donde cada artista encontró su lugar para construir
una obra colectiva.
Como ya es tradición, no hubo un
artista principal ni una única estética dominante. La protagonista fue la
música, entendida como un territorio de encuentro donde conviven el rock, el
pop, el folklore, la canción popular y las nuevas generaciones sin prejuicios
ni etiquetas.
Un papel fundamental volvió a
tener la banda estable de ¡FA!, dirigida musicalmente por Paco Leiva e integrada por Lulo
Isod, Martín Varela, Leonel de Francisco, Santiago de Francisco, Joaquín de
Francisco, Chechi De Marcos, Mia Folino, Mex Urtizberea y Lito Vitale, sosteniendo con
versatilidad y excelencia un repertorio tan diverso como exigente y acompañando
cada cruce con absoluta naturalidad.
La experiencia se completó con el
universo visual de REP, cuyas ilustraciones
en vivo dialogaron permanentemente con las canciones y acompañaron el recorrido
emocional de la noche desde las pantallas del Movistar. A su vez, Pato Smink volvió a imprimir su sello
desde las bandejas, construyendo las transiciones y los climas que hacen de
¡FA! una experiencia única de principio a fin.
Con dirección de Nicolás Tolcachier y producción de ¡FA!
junto a 300, la segunda Gran Fiesta volvió a demostrar que su esencia sigue
siendo la confianza: la confianza entre artistas que se animan a compartir un
escenario irrepetible, la confianza del público que acepta sorprenderse y la
confianza en que la música, cuando se pone verdaderamente al servicio del
encuentro, puede seguir generando momentos irrepetibles.
La Fiesta ¡FA! consiguió construir algo poco frecuente: una
celebración colectiva donde las canciones dejan de pertenecer a quienes las
escribieron para convertirse, por unas horas, en patrimonio de todos. Una noche
en la que miles de personas volvieron a comprobar que todavía existen espacios
capaces de emocionar, reunir y recordar que la música compartida sigue siendo
una de las formas más poderosas de la confianza.
Prensa ¡FA! | Marina Belinco | marinabelinco@gmail.com | +54 11
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